No podemos permitir que el Estado nos diga cuales son nuestras necesidades y como satisfacerlas. El gobierno retrógrado todavía sigue en la testarudez de creer, que el Estado lo es todo; desde hace décadas ambas fórmulas no puede ir separadas, debe existir un equilibrio entre MERCADO y ESTADO. El sector privado sólo ha crecido 1% en lo que va de 2008. El barril de petróleo ayer cerró en 49$.
El Estado va a definir que es bueno para nosotros y que no. El que no entienda las palabras del Presidente de
INDEPABIS, compren su casita en un complejo urbanístico desarrollado por cualquier gobierno de la mal llamada "cuarta" república (no le recomiendo la "quinta" porque este es el gobierno que menos casas ha construido desde el '58 hasta aca), haga su mercado exclusivamente en PDVAL o MERCAL y no espere 100 años para el "hombre nuevo" amigos mios ya está disfrutando de la sociedad "ideal" para el Sr. Eduardo Samán.
Artículo de prensa del día 13 de noviembre de 2008.
"En el socialismo, los hábitos deben ser cónsomos con el modelo productivo
El presidente del Indepabis plantea una revisión sobre qué tan necesario es el exceso de propagandas que hay en los medios (N.Rocco/Archivo)
En un país donde el consumo desbordado ha sido señal de mejora del poder adquisitivo y del crecimiento económico, el Ejecutivo se plantea su redimensionamiento.
En el socialismo del siglo XXI, el consumo debe estar en sintonía con el nuevo modelo económico que construye el Gobierno bolivariano, pues al haber nuevas formas de producción también deben haber nuevas formas de consumo. Así lo explicó Eduardo Samán, presidente del Instituto para la Defensa a las Personas en el Acceso a Bienes y Servicios (Indepabis), en el marco del foro "El capitalismo y la sociedad de consumo".
Indicó que "debe construirse una nueva doctrina de cómo será el comportamiento de los venezolanos ante el consumo, la cual debe estar orientada a cubrir las necesidades básicas de la población y no a la satisfacción de los deseos, originados por factores externos provenientes del capitalismo".
Dijo que "hay una serie de elementos en el sistema económico capitalista que incita a comprar y hace creer que las cosas que tenemos ya no nos sirven cuando en realidad satisface nuestras necesidades. Las empresas promueven la obsolescencia programada de los bienes para incitar al consumo".
Uno de los factores que incita al consumismo es la publicidad, y plantea una revisión sobre qué tan necesario es el exceso de propagandas que hay en los medios. Así, cree que debe revisarse si realmente es necesaria tanta publicidad para vender un producto. "Debemos evaluar si de verdad es necesario que se hagan tantas cuñas para vender un champú o si el Metro de Caracas debe estar empapelado de publicidad como está ahora, porque eso es contaminación visual. Hay que controlar la publicidad y no prohibirla".
Dijo que la clave es replantear contenidos publicitarios y destinar la sobreinversión que hacen las empresas para vender a la promoción de valores para la sociedad, pues antes que ser consumidores somos ciudadanos.
Pero cambiar los patrones de consumo no es una tarea fácil y deben ser inculcados culturalmente mediante la educación.
Lo ideal es que en el país se consuman productos y bienes cuyas materias primas se produzcan en Venezuela.
En el caso de los alimentos, indica que los hábitos de consumo no han sido espontáneos sino impuestos, producto de la influencia extranjera en el país".